Una familia media produce unos 10 litros de agua diarios realizando actividades cotidianas como respirar, cocinar, ducharse, calentar la casa, etc. Una construcción nueva contiene entre tres y cinco mil litros de agua. Además de la humedad, vapores, humos, olores y, en el peor de los casos, monóxido de carbono se acumulan en las viviendas mal ventiladas. Por estos motivos, es necesaria la renovación del aire en su casa.
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